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3 SENCILLAS TÉCNICAS DE MEDITACIÓN PARA UNA RELAJACIÓN PROFUNDA

¿Es posible relajarse profundamente de forma rápida, sencilla y en poco tiempo? ¿Crees que la meditación es difícil? El mundo está cambiando muy deprisa, y a menudo parece que no da tiempo a relajarse y mucho menos a meditar, pero no necesitamos relajarnos para meditar, al contrario, meditamos para relajarnos y conectar con nuestro interior.

APRENDE A PRACTICAR MEDITACIÓN TÁNTRICA SENCILLAMENTE

En este artículo veremos tres sencillas técnicas de relajación que te llevarán a un estado meditativo profundo. No necesitarás mucho tiempo, y puedes practicar la serie de forma seguida o realizar los ejercicios de forma independiente, siguen siendo muy efectivos. Lo importante no es hacerlo bien, sino hacerlo, ya tendrás tiempo para profundizar, perfeccionar y aprender más tipos de meditación tántrica.

Para estas tres meditaciones no es relevante si son técnicas de yoga, de tantra, pranayamas o chi kung, nos centraremos en los beneficios de éstas, sin importar el origen.

Meditación dinámica – Sacudidas de Shakti

Antes de meditar de forma estática, vamos a hacer unas respiraciones dinámicas, para movilizar un poco la energía y desbloquear el cuerpo físico y la mente. Es complicado para las personas con un estilo de vida moderno parar completamente la actividad física o mental, por eso es de vital importancia la meditación dinámica antes de la estática (sentada, de rodillas o tumbada).

Sitúate de pie con los pies separados a la altura de los hombros. Cierra los ojos y concéntrate en la respiración, que sea suave y profunda. Cuando sientas que tu mente ha disminuido un poco las revoluciones empieza a dar pequeños botes con todo el cuerpo, sin levantar los talones. No debes ir deprisa, aunque si lo suficiente para sentir que todo tu cuerpo vibra. Deja el cuello, la espalda y la cadera relajada para que la vibración se extienda de los pies, a los genitales y suba por la espalda hasta llegar a la cabeza.

Si te sientes cómoda, tienes espacio y lo deseas, puedes seguir moviéndote por la habitación, no te reprimas.

Cuando lleves un rato, y sientas cansancio o que transpiras bastante, puedes disminuir la intensidad progresivamente hasta detenerte completamente. Haz unas respiraciones profundas observando las sensaciones que han quedado en el cuerpo y la mente. Ahora podemos empezar a meditar estáticamente.

Relajación olas del mar

Túmbate hacia arriba en savasana (postura del cadáver en yoga, ver imagen superior) en una superficie blanda, pero en la que no te hundas como en a cama. La esterilla de yoga o el futón de masaje tántrico son perfectos. Imagina que tu cuerpo está en la orilla de un mar tranquilo y suave. Poco a poco, relajas el cuerpo por partes, de los pies a la cabeza. Haz unas respiraciones profundas en cada parte. Dale a tu imaginación el poder de sentir como las olas te van cubriendo con una suavidad cálida según vas relajando las distintas zonas de tu cuerpo. Cuando hayas aflojado completamente cada parte física y tu mente esté concentrada, saborea el momento, sólo el aquí y el ahora.

Respiraciones completas

En la misma posición que la meditación anterior, haremos unas respiraciones completas, llenando el cuerpo de prana cuanto nos sea posible, sin forzar. Para alcanzar esas respiraciones profundas, lo haremos por partes, y dividiremos el tronco superior en cuatro partes:

  • Bajo vientre y suelo pélvico
  • Abdomen, lumbares y oblicuos
  • Tórax, costillas, dorsales y cintura escapular
  • Hombros

Es importante tomar consciencia de la parte posterior del cuerpo tanto como de la parte anterior. A menudo muchos ejercicios de respiración mencionan el abdomen, el plexo solar o la caja torácica, pero no mencionan en absoluto la espalda o las lumbares. Lo mismo pasa con el lateral del cuerpo.

Una vez tenemos esta división imaginaria del la parte superior del cuerpo, empezaremos por respirar de forma lenta y profunda (sin forzar, ni retener la respiración), llenando tanto como podamos la parte del bajo vientre y suelo pélvico. El resto, como si no existiera por ahora.

A continuación, seguiremos llenando la parte inferior, seguido del abdomen, las lumbares y los músculos oblicuos.

En la tercera fase del ejercicio llenamos también el tórax, la cintura escapular, las costillas y las dorsales. Deberías tener la sensación de que las costillas se separan ligeramente unas de otras.

Es normal que sientas un poco de dificultad, son los músculos que no estamos acostumbrados a utilizar cuando respiras, probablemente están atrofiados o rígidos. Esfuérzate sin forzarte, pon intención, pero mantén el cuerpo relajado. No es necesario que llegues a ninguna meta, ya que no la hay, lo que dará sus frutos es la práctica regular.

Por último añade un pequeño extra al llenado de prana añadiendo los hombros al ejercicio. Es posible que no notes una gran diferencia, no importa, la intención y la concentración en tu cuerpo y en la manera en la que se llena de aire es lo más importante.

Repite varias respiraciones en cada una de las cuatro partes. La respiración debe ser profunda y continuada, sin hacer pausas entre la inhalación y la exhalación.

Meditación con respiración nasal

Esta es la última de las tres meditaciones, y la puedes practicar de forma independiente, aunque si la haces al final de la serie verás que sus efectos son más duraderos y la relajación mucho más profunda.

En esta meditación mantén la postura de savasana, por lo demás olvídate del cuerpo. Concéntrate únicamente en observar como entra y sale aire por las fosas nasales. La respiración debe ser muy suave y profunda, lo más lenta que puedas, pero sin perder la fluidez.

Cuando tu mente pierda el foco de las fosas nasales y el aire entrando y saliendo, no pasa nada, recógela de donde esté y tráela de vuelta. Es totalmente normal que te pase una y mil veces, sólo observa la dispersión de la mente y llévala al punto que quieres cada vez que se pierda. Con la práctica te pasará con menos frecuencia y te costará menos tiempo centrarte. Esta práctica tiene repercusión en muchos aspectos de tu vida (personal, profesional, social, etc).

Tantra y meditación

 

En las prácticas de Tantra o de masaje tántrico, la respiración, la relajación y la concentración son aspectos básicos. No hay yoga sexual sin llegar a ser capaz de practicar sexo con una actitud meditativa y consiente. El Tantra no consiste en tener sexo con música oriental e inciensos, mientras se hacen posturas bonitas, eso es quedarse en la superficialidad. El camino que se recorre es igual que una montaña sin fin, si estás con ansia por llegar a la cima, llenarás la experiencia de frustración, y no llegarás a ningún sitio.

La meditación tántrica te lleva de forma natural a disfrutar del sexo sin complejos, ni tabús, con complicidad, explorando sensaciones y llegando a convertirlo en una danza atemporal.

Conclusión

·        Recuerda que todos estos ejercicios puedes practicarlos seguidos o por separado.

·        La respiración debe ser suave, lenta y profunda.

·        No fuerces en la profundidad de la respiración ni en el tiempo de práctica. No te agotes, reserva energía para mañana.

·        Practica de forma continuada. Es mejor poco y seguido, que desear hacer todo lo de dos semanas en un día.

·        Por último, disfruta, saborea las sensaciones y date permiso para crecer.

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